Conociendo Tamaulipas en 43 días en Escuelas Multigrado

Resumen
Que demostró que la educación es un motor de esperanza y transformación social en las crisis. Garantizó los aprendizajes, logró que ningún estudiante abandonara la escuela, fortaleció el vínculo entre la institución educativa, las familias y comunidad, ejerciendo la garantía del derecho a aprender de niñas y niños en contextos vulnerables.
Reto educativo
La escuela se erige en una loma del Ejido Charcos, en Villagrán, Tamaulipas. Llegar implica recorrer 40 km de terracería y un río que las lluvias vuelven imposible de cruzar. Es una comunidad de alta marginación, las familias viven en casas de lodo y palma bajo un fuerte calor. Los servicios básicos son inestables: la luz falla, el agua escasea y el internet o la señal celular apenas existen. En ese contexto, mi proyecto surgió en la pandemia ante la falta de internet y dispositivos que impedían las clases en línea. La suspensión del desayunador escolar afectó la nutrición familiar, mientras el encierro deterioró el estado emocional de los alumnos que mostraban desinterés y desánimo. Ante esto, fue urgente impulsar acciones creativas que sostuvieran su motivación y les devolvieran la esperanza de aprender.
Descripción
Mi objetivo era demostrarles que su origen no los hacía pequeños, transformando el aislamiento (debido al Covid 19) en una oportunidad creativa para devolverles la motivación, la dignidad y la esperanza: Diseñé un proyecto en donde a través de un viaje virtual e imaginario, mis alumnos investigaron los 43 municipios, integrando matemáticas, geografía, escritura, etc. Grabaron videos los publicaron en internet, logrando la mejora de sus aprendizajes.
Resultados
1-El proyecto permitió mantener al 100 % de los estudiantes en la escuela, logrando una deserción escolar del 0 %.
2-Mejora de los aprendizajes.
3- Los estudiantes fortalecieron su sentido de pertenencia e identidad al valorar la riqueza cultural, histórica y natural de Tamaulipas y de la comunidad donde viven.
Aprendizajes sobre la práctica
Que la verdadera innovación no nace de la tecnología, sino del corazón y de la vocación. Que las capacidades de mis estudiantes, no tienen límites. Que la escuela es un refugio invaluable capaz de transformar al país y que la comunidad posee una resiliencia capaces de sostener cualquier sueño.
Aprendizajes sobre la profesión docente
Aprendí que ser docente es un acto de amor y esperanza; que innovar no requiere tecnología, sino corazón para convertir la escasez en creatividad. Entendí que mi labor va más allá de dar contenidos: es ser la voz de mis alumnos, rescatar sus sueños y devolverles la esperanza.
Recomendaciones
Recomiendo adaptar la práctica al contexto de cada comunidad o país, incorporando su cultura, historia y necesidades. Con creatividad, diagnóstico, trabajo colaborativo, participación familiar y comunitaria, puede replicarse en cualquier entorno, fortaleciendo el aprendizaje, la identidad y la permanencia escolar.










